La radio y el Día Mundial de la Radio de 2012

Miguel de Moragas

El mes de octubre de 2011, a partir de una iniciativa de la Academia Española de la Radio, la Unesco acordó declarar el 13 de febrero como e Día Mundial de la Radio. Con este motivo la Unesco reclama la organización de actividades académicas y de difusión que puedan enaltecer los valores específicos de la radio en la era actual de cambios acelerados en el sistema de comunicaciones. Más en concreto, se nos invita a hacer una reflexión sobre la aportación potencial de la radio al desarrollo de los pueblos, al pluralismo democrático, a la protección de la diversidad cultural y a la participación social.

Para conmemorar este día el COETTC me invitó a participar en una Jornada con el título de “La radio: global y competitiva”, y al preguntarme qué subtítulo proponía para mi intervención s e me ocurrió proponer un título alternativo y complementario: “Global y competitiva o local y participativa?” porque sigo entendiendo que la radio también es, o fundamentalmente es, local y participativa. Pero antes de llegar a este punto deberíamos considerar diversas dimensiones del fenómeno radiofónico en la era digital. Por lo menos las siguientes:

1. Su dimensión de instrumento para el desarrollo de los pueblos.

2. La dimensión jurídico-política (en relación con las normas de regulación y acceso).

3. La dimensión cultural y educativa (en tanto que puede dar y quitar voz a identidades y grupos sociales).

4. La dimensión profesional (que gestiona la producción de contenidos y organiza la programación).

5. La dimensión económica (que busca equilibrios entre los costes de producción, la financiación y las audiencias)

6. Finalmente, y no la menos importante, su dimensión tecnológica (para adaptarse a las nuevas posibilidades y requerimientos de la digitalización).

Sea, pues, bienvenida la celebración del Día Mundial de la Radio, si esto también estimula los sectores académicos a abordar estos retos. Comparto la advertencia de la Unesco de que “mientras que para miles de millones de personas la radio constituye el medio de comunicación más accesible y económico, y en muchos casos el único, corre el peligro de ser desplazada por las tecnologías digitales en las prioridades públicas” y eso – añadimos nosotros- también es válido como advertencia en relación con las prioridades que hoy se establecen en la investigación de la comunicación.

No podemos aquí analizar con detalle cada una de las 6 dimensiones apuntadas, pero si intentar destacar algunos de sus aspectos más relevantes, siguiendo el consejo de la Unesco de analizar el propio sistema comunicativo – la radio de cada país- en el contexto de la mundialización.

1. En primer lugar, aunque desde los países más desarrollados esto se tiende a ignorar, debemos recordar que la radio es un instrumento insustituible para el desarrollo de los pueblos. Lo es por su bajo coste, por su adaptabilidad tecnológica y por su lenguaje apropiado para la difusión de contenidos a zonas con bajos índices de alfabetización. En su declaración del Día Mundial, la misma Unesco nos recuerda que a pesar de que la radio es el medio de comunicación más barato y accesible, cerca de mil millones de personas siguen sin poder tener acceso a ella. La fractura digital no es, pues, la única fractura del sistema comunicativo mundial.
La convocatoria de la Unesco, a diferencia de lo que nos tienen acostumbrados las instituciones políticas de nuestro entorno, no convoca el Día Mundial de l a Radio para que los que ya son líderes sigan siéndolo, aún más, en un mundo globalizado, sino como propuesta de solidaridad. Este tema afecta a la radio catalana? Defiendo la idea de que comunidades como la catalana, con una amplia tradición y experiencia en el desarrollo de los medios de comunicación locales y comunitarios, además de mantener y continuar la tarea en su propio territorio, deberían incorporarse a programas de cooperación para el desarrollo a escala internacional. Considero que uno de los capitales comunicativos más interesante de nuestro espacio de comunicación es la experiencia de producción de calidad con recursos limitados, o con recursos adaptados a audiencias y poblaciones reducidas. Es una forma de proyectar a escala global y solidaria nuestro liderazgo en la comunicación de proximidad.

2. En los países europeos, como es nuestro caso, no se debería perder de vista la importancia de la radio en la configuración del sistema público de comunicación, ni tampoco la necesidad de regular y dar acceso a las formas de participación comunitaria, que constituyen una parte esencial de las potencialidades de la radio como medio de comunicación social. Debe evitarse la tendencia actual a minorizar la importancia de la radio en este proceso.

3. Las políticas de comunicación deben defender la dimensión cultural y educativa de la radio, dando voz a identidades silenciadas por la globalización y a proyectos educativos sin ánimo de lucro. Los tres grandes géneros de la radio actual: información, info-entretenimiento y fórmulas musicales, dejan muy poco espacio a la radio cultural y educativa y eso, hay que destacarlo, es una misión que obliga y legitima a la radio pública.

4. La radio se encuentra hoy ante el reto de redefinir sus contenidos, en parte como consecuencia de la incidencia de las nuevas tecnologías de la información en el sistema mediático, pero también en parte por el agotamiento de sus propias rutinas de producción de contenidos y de programación. Más improvisación que análisis, más tertulias que programas documentados, excesiva reiteración de la programación en las parrillas de las diferentes emisoras, en definitiva, empobrecimiento del lenguaje radiofónico. La radio, como la prensa y la televisión, también tiene el reto de la producción de contenidos de calidad.

5. La radio está sufriendo de una manera muy especial las consecuencias de la crisis económica que vivimos. En España, según diversas fuentes, entre 2008 y 2010 la radio perdió cerca del 20% de sus ingresos publicitarios.. En estas condiciones, como también sucede en el caso de la prensa diaria, será difícil, pero también será necesario, esforzarse por mantener la calidad de la producción de contenidos, buscando las mejores sinergias entre costes de producción, financiación y audiencias, procurando aprovechar las posibilid ades que ofrece la digitalización para favorecer procesos de convergencia multimedia, en los que la radio también debe implicarse.

6. Finalmente la dimensión tecnológica referida a la adaptación de la radio al tránsito de la era broadcasting a la era digital. Esta dimensión debe analizarse en tres principales escenarios: en el del transporte de la señal, el de la producción de contenidos y el de la recepción o consumo radiofónico.

El análisis de estas dimensiones tecnológicas, especialmente las dos primeras, nos lleva a la reconsideración de la radio -de una radio que ya no es solamente “radio”- en el nuevo ecosistema de la comunicación moderna. Estos cambios tecnológicos le hacen perder competencias pero también le ofrecen nuevas funciones y oportunidades.

Las tecnologías de la comunicación y la interpretación ergonómica de los medios

Una forma de aproximarnos a estas funciones es seguir – y corregir- algunas de las grandes metáforas de Mac Luhan sobre los medios.

Mac Luhan decía que los medios representan una extensión (o prolongación) de los sentidos humanos, la radio sería, pues, una extension del sentido del oído, creando nuevos espacios a la experiencia humana. Otra de las frases famosas y sugerentes de Mac Luhan dice que “cuando telefoneamos o cuando escuchamos la radio no tenemos cuerpo”, es decir, que podemos superar las limitaciones de espacio y tiempo de nuestros sentidos humanos. La radio represent a en este sentido una experiencia extraordinaria de la comunicación humana.

Obsérvese que la interpretación de la radio como medio de comunicación se relaciona (inicialmente y prioritariamente) con el cuerpo humano y sus competencias comunicativas. Corrigiendo a Mac Luhan, sin embargo, podemos decir que no es propiamente la tecnología el factor determinante – aunque sea indispensable- de este proceso, sino la experiencia simbólica que relaciona tecnología y significación. No es propiamente la tecnología, sino el lenguaje lo que permite la comprensión humana de la realidad. Este enfoque, en lugar de alejarnos del contenido (punto crítico de la teoría de “el medio es el mensaje” de Mac Luhan), nos aproxima a él.

Así, pues, una de las claves de interpretación del sistema comunicativo deberemos buscarlo en las formas de adaptación de los medios (artificiales) a las características (naturales) del cuerpo humano.

Los cambi os tecnológicos hacen que los medios se adapten, cada vez más, a las necesidades ergonómicas de sus usuarios (receptores). Más que ser el cuerpo humano quien debe adaptarse a la tecnología es la tecnología la que se va adaptando a las necesidades del cuerpo humano. Por ejemplo, el transistor significó una primera adaptación de los medios a la necesidad de movilidad del cuerpo, para hacer una llamada desde la calle ya no es necesario “ir a buscar” una cabina telefónica, podemos llevar el teléfono en el bolsillo, para ver la televisión ya no es necesario concentrarse en una sala de estar rediseñada para dar cabida al aparato de televisión.

La convergencia digital acelera este proceso y adapta los medios a las necesidades ergonómicas y de uso.

Esto ya no es futuro, sino presente, tenemos pantallas diferentes- todas con la posibilidad de ofrecer los mismos servicios- para cada posición del cuerpo: una “pantallita” para cuando vamos a pi e (móvil), una pantalla para cuando trabajamos en el despacho (el PC), una gran pantalla (la tele) para cuando estamos sentados en el sofá.

Los medios y sus funciones no son realidades fijas, sino adaptativas, así, los atributos, las funcionalidades de la radio, cambian (se adaptan) a los cambios del sistema comunicativo.

¿Qué gana y que pierde la radio en la era digital?

Con la evolución de los medios la radio ha ido perdiendo, pero al mismo tiempo, ha ido ganando, competencias.

Con la aparición de la televisión la radio perdió exclusividad en muchos aspectos, y tuvo que reubicarse en un nuevo horario de audiencia, buscar su propio prime time (06:00 a 12:00, cuando se concentra más del 50% de la audiencia radiofónica) pero también ganó (gracias a la tecnología) nuevos lugares de recepción: la calle, el coche, los diversos lugares de l hogar). El advenimiento de la televisión también significó la revalorización de la radio como medio “sonoro”, basado en los tres principales atributos de su lenguaje: la palabra, los efectos sonoros y la música, no por separado, sino como un lenguaje articulado de voz, sonido y música. Volveremos a este punto.

Con la llegada de Internet la radio también ha ganado y ha perdido. Ha perdido su liderazgo, o su exclusiva, en la oferta “de inmediatez de información”, hoy multiplicada por la instantaneidad de sonidos, imágenes y datos en nuestros pequeños teléfonos móviles. La radio ha perdido la exclusiva de la ubicuidad (recepción en cualquier punto), por que hoy esto también es competencia de la televisión e internet, con la telefonía móvil.

Pero la radio también ha ganado en varios aspectos. Ha ganado, por ejemplo, en la multiplicación de sus espacios, locales e internacionales. La internacionalización de la radi o ya no es cosa exclusiva de las grandes corporaciones (BBC, Voice of America, Radio Moscú). La radio por internet permite la difusión mundial de los contenidos de origen local.

La radio se ve beneficiada por su vinculación a las plataformas multimedia, por la digitalización de la producción, que permite la informatización de sus fondos sonoros y documentales. Aparecen los llamados “bitcasters”, radios que emiten por internet y al hacerlo crean un nuevo entorno en su sitio web de carácter multimedia. La radio también se beneficia del carácter local y al mismo tiempo universal de internet (grupos locales presentes en un territorio global) y de las nuevas formas de consumo a la carta (podcast), haciendo uso de lo que Manuel Castells ha denominado “tiempo a temporal “.

¿En el nuevo panorama multimedia de la era digital que le queda, pues, de más propio en la radio?

No cu estionaremos aquí el gran valor de la comunicación audiovisual, el valor de las imágenes, pero sí que podemos recordar que la radio tiene las ventajas de la comunicación no-visual, que también existen, en dos principales aspectos: en la posibilidad inherente a la radio de poder escuchar y hacer otras cosas, todo al mismo tiempo, y en el valor de la relación entre el lenguaje radiofónico, la imaginación y el conocimiento.

La radio tiene las ventajas de una recepción comunicativa libre de las “exigencias de la visión, compatible con otras acciones fundamentales de nuestra vida cotidiana: conducir, cocinar, pasear, correr, trabajar, ducharse, etc.

Estudios realizados por la Radio Advertising Bureau británica señalan, por ejemplo, que un 90% de los oyentes escuchan la radio haciendo otras cosas, tales como hacer el trabajo de casa (36%), trabajar (27 %), conduc ir (34%), etc.

Se dice que todo esto también se puede hacer con música, ciertamente, pero mucho mejor con la radio que incluye la música entre sus lenguajes.

Las mismas fuentes reconocen que la gran mayoría de oyentes escuchan la radio como una actividad individual, que invita a la intimidad de la comunicación. Esto relaciona la radio con la narratividad.

El Día Mundial de la Radio nos invita a reconocer el valor propio de este medio de comunicación, a reconocer el lenguaje sonoro como un arte, a reconocer como literatura su capacidad de crear espacios imaginarios, a reconocer como cultura la integración de la música a la narrativa radiofónica, a reconocer, en fin, el valor de la palabra humana, lenguaje básico de la radio.

Walter Benjamin en su obra El narrador decía que echaba de menos gente con capacidad de narrar como es debido: “Cada día se hace más difícil encontrar personas que tengan la c apacidad de de explicarnos bien las cosas. Cada día es más habitual ver cómo produce desorientación la propuesta de contar cosas en las reuniones sociales. Como si nos hubieran arrebatado una facultad que nos parecía inalienable […]: la facultad concreta de intercambiarnos experiencias “(Walter Benjamin, El narrador Obras II, 2, p. 41.)

Corresponde a la radio recuperar esta capacidad narrativa, contribuyendo así a una cultura de diálogo, basada, en último término, en la capacidad de intercambio de experiencias.

No deberíamos olvidarnos de la radio sino, por el contrario, recuperarla como objeto de nuestras políticas culturales y de comunicación.

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